Necesidades de la esposa en un matrimonio

Mi historia, como un joven GAY llega a ser TJ. Parte 2

2016.05.27 14:27 queensvillage1976 Mi historia, como un joven GAY llega a ser TJ. Parte 2

Parte 2: Pausa, lo que sigue es desde mi punto de vista, como yo veo lo que sucedio. Puedo estar equivocado, pero lamentablemente, es como yo veo que se fueron desenvolviendo los asuntos. Aqui va. Al poco tiempo de estar casados, empece a notar de que mi nueva esposa, no era como yo pensaba. Pues para empezar, no queria a mi familia, no le gustaba que visitaramos muy a menudo a mis padres, mientras que la familia de ella que tambien eran todos “mundanos” se pasaban el fin de semana en nuestra casa. Los anos fueron pasando, y nuestra relacion fue empeorando. Pasabamos semanas sin hablarnos. Mientras tanto, en la congregacion, nos vein como un ejemplo. Llegamos ambos a ser precursores regulares, y yo anciano de congregacion. Llegamos al punto que el siervo de circuito nos animo a que consideraramos la vida de circuito como meta. Durante este tiempo, my herman se hizo TJ y aqui fue cuando empece a custionar todo lo que me habian ensenado. Pues pense que mi hermana y mi esposa llegarian a ser buenas amigas, ya que las 2 eran TJ y no teniamos mas familia en la “verda”. Que equivocado estaba. Nunca se llevaron bien, Fueron el peor ejemplo para mi. Como dicen los TJ, me sirvieron de tropiezo. Ahora les doy las gracias, me hicieron un favor. Tambien empece a dudar acerca de la generacion del 14. Estabamos ya casi en el ano 2000 y el fin no llegaba. La sociedad era muy clara en que el nuevo orden vendria y aun habria personas que habian nacido en 1914, y esa generacion se estaba desapareciendo. Poco a poco fui desanimandome, y debilitandome espiritualmente. Mi esposa cada dia era mas manipulativa, y egocentrica. Aun asi, la queria, y no era mi intencion dejarla. Duranta todo este tiempo estabamos tratando de tener hijos. Yo pensaba que si teniamos hijos, quizas iba a mejorar nuestro matrimonio. Cuando por fin nacieron nuestras trillisas, ya era muy tarde, yo ya estaba practicamente afuera, y no creia de que los TJ tenian la verdad. Al no creer eso, ya no habia razon para continuar en la organziaion. Eran muchos los sacrificios que pedia el cuerpo governante, y no veia razon para continuar. Aun asi segui con mi esposa proveyendo para mi familia y asistiendo a las reuniones. Entregue mis privilegios, y simplemente asistia por necesidad. Ella se daba cuenta de que todo marchaba mal, y me decia que si no iba a ser TJ, no me queria como esposo. Eso me dolio mucho, empece a ver como la organizacion, ciega las mentes de las personas. Com es que preferiria quedarse sola, y dejar a sus hijas sin padre, porque ya no queria ser mas TJ? Como resultado de todo lo que estaba sucediendo, empeze a llevar una doble vida. Si aunque habia adormecido mi homsexualidad, nunca habia dejado de sentir atraccion por los hombres, y al ver que mi vida matrimonial habia sido un fracso , le di rienda suelta a todos mis desos carnales. A medida que iban creciendo mis hijas, me molestaba el llevar una doble vida, y me preguntaba: que pensarian de mi, mis hijas al crecer y darse cuenta de que tenian un padre, quien llevaba una doble vida? Podria haber sido mal esposo, pero no queria ser mal padre. No me sentia capacitado de darles a mis hijas algun consejo, sabiendo de que no estaba siend honesto comigo mismo. Asi, fue que sente a mi esposa le dije que era GAY, y alli termino mi matrimonio. Mirando hacia atras, no me arrepiento de nada. El llegar a aceptar quien realmente soy, me ha hecho mas completo, y libre de tantas mascaras y cadenas que me esclavisaban. Tampoco me arrepiento de los 30 anos que pase como TJ. Tuve muy buenas amistades, que llegue a considerar como familia. Mi meta ahora es ayudar a mis hijas a salirse de la organizacion. Tengo una gran tarea por delante. Estan ya completamente indoctirnadas por su madre y el resto de la congregacion. He visto como la organizacion, separa familias, simplemente porque un miembro ya no quiere seguir siend TJ. He visto amigos mios, quedarse sin hijos cuando los hijos han llegado a ser adultos y han decido no ser TJ. He visto como hermanos han dedicado toad sus vidas a servir a la organizacion, para luego ser despedidos de su servico en betel, sin niguan clase de retiro, seguro medico etc. Personas, buenas, quien entregaron toda su vida a servir a una organizacion, que les prometia un paraiso que aun no ha llegado, una organizasion,que les pide que sigan haciendo donaciones, y que sigan, rechazond a sus familiares, que no quieren seguir siendo TJ. Una organizacion, que les dice que se dejen morir antes de eceptar una transfucion de sangre, La misma organizacion, que en los anos 60 decia que el aceptar un transplante de organos, era contra la ensenanza biblica. La misma organizacion, que permitio que miles de TJ murieran en Malawi, por no cargar una tarjeta que los identificara con el gobierno, mientras que la misma, fue miembro de las naciones unidas por casi 10 anos. Que horror. Por eso he decido convertirme en activista en contra de la organizacion Watchtower. He hecho mi primer video en you tube, para ayudar a otros a ver la verdad sobre esta secta destructiva. El mundo tiene que saber la verdad acerca de los Testigos de Jehova.
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2015.04.03 09:15 josema3 UN TEMA TABÚ : LOS HOMBRES MALTRATADOS POR SUS PAREJAS FEMENINAS

Existe una realidad oculta y esta es la violencia emocional o física de muchas mujeres contra sus parejas masculinas.
Examinaremos aquí con cierto detalle un drama tabú-, a fin de obtener una visión más completa de esta terrible violencia doméstica favorecida y alimentada por la Ideología de Género. Y entenderemos por que esta y sus poderosos aliados, jamás hablan de este tipo de situaciones.
Ante todo, cabe entender toda violencia familiar como un síntoma neurótico surgido de profundos conflictos emocionales de sus miembros, y a menudo de severas patologías de la personalidad.
En el caso de las mujeres, además, es un hecho que muchas de ellas no se emparejaron desde un principio a partir de un genuino amor a su pareja -y ni siquiera al varón en general o con unas mínimas aptitudes para la empatía y la convivencia-, sino desde apremiantes necesidades prácticas o neuróticas (p.ej., huir de la familia, vacíos emocionales, embarazo no deseado, deseo de tener hijos, interés económico, imitación social, etc.).
Así, tras las primeras semanas de romance y en cuanto la mujer asume su nuevo estatus de casada (o incluso desde mucho antes), muchas de ellas comenzarán a descargar sus amarguras inconscientes contra su chivo expiatorio más cercano: sus maridos. (Y, por supuesto, también contra sus hijos u otras personas e incluso contra sí mismas. Pero éste es un tema que no abordaremos aquí). Comenzará, entonces, la pesadilla secreta de los hombres maltratados.
La conducta de estas mujeres es siempre la misma: culpan de forma exclusiva, continua y desproporcionada a sus parejas masculinas de los problemas inherentes a toda convivencia, presentándose ellas mismas como las víctimas ajenas e inocentes de todo. No hay diálogo, no hay autocrítica, no hay afecto, no hay disculpas; la percepción de la mujer es siempre inequívoca y furiosa: "¡es por tu culpa, eres un egoísta, eres un inútil, eres un idiota, eres un desagradecido, eres un hp...! Y desfoga inagotablemente contra él toda su rabia y su desprecio.
Si el hombre se muestra cariñoso, se burla de él ("eres un pesado, eres un crío, siempre estás con el sexo, sólo piensas en ti"). Si se defiende, entonces lo amenaza ("a mí no me hables así, tú qué te has creído, te denunciaré"). Si se repliega sobre sí mismo para protegerse, se queja ("no me haces caso, me tienes abandonada, nunca me has querido").
Y si el hombre, demasiado inmaduro y dependiente de la figura femenina (a causa de sus carencias maternales y sexuales), se rinde definitivamente y se somete mansamente a su mujer, entonces ella aún lo detesta más ("eres débil, eres patético, un calzonazos, me das asco"). Etcétera. De modo que, haga él lo que haga, ella siempre encontrará la manera de deformar la realidad para justificar su compulsiva necesidad de agredirlo y humillarlo.
En los casos moderados, estas mujeres son simplemente mandonas, exigentes, desdeñosas y manipuladoras con sus parejas . Cuando, en cambio, su narcisismo es ya patológico (p.ej., sufren verdaderos trastornos de personalidad), su violencia emocional será terrible, y también puede ser fácilmente física (bofetadas, arañazos, patadas, golpes con objetos, amenaza con objetos punzantes o armas, etc., e incluso homicidio).
Pero, muy significativamente y a pesar de tanto dolor y odio, no suelen hacer nada para separarse de sus maridos, ni tampoco están dispuestas a renunciar a los bienes -dinero, lujos, prestigio social, amistades- que su "enemigo" pueda proporcionarle.
Más aún, algunas de estas mujeres, aun pudiendo trabajar, no quieren hacerlo, O, si trabajan, guardan su dinero para sí mismas negándose a veces a compartir los gastos domésticos, con la excusa de que su pareja debe mantenerlas en "justa compensación por lo mucho que sufren por su culpa". Este tipo de actitudes demuestra claramente la psicodinámica narcisista y explotadora en todos los sentidos (emocional, económica, a veces incluso sexual) de estas mujeres. Obviamente, cuanto más dinero gana el hombre, más feroz puede ser esta explotación.
Ante semejante situación, muchos hombres buscarán consciente o inconscientemente el amor y el sexo en otra parte, es decir, tenderán a ser infieles.
Cuando son finalmente descubiertos (lo que suele ocurrir, a menudo porque ellos mismos buscan inconscientemente el castigo que creen merecer), la brutalidad más absoluta caerá sobre ellos.
La esposa engañada, dolida, resentida, fuera de sí, gritará: "¡ya lo sabía yo, eres un canalla, todos los hombres sois iguales, ¿quién es esa p...?, ¡ella se va a enterar!", etc.. Y escenificará todo tipo de escándalos privados y públicos, manipulará y se entrometerá en las vidas de terceros, etc. La exageración de su respuesta dependerá también de su educación y de su entorno familiar y sociocultural.
¿Son los celos o el dolor ante la posible pérdida del amor de su pareja lo que motiva estos estallidos, como ellas piensan? En absoluto. El tormento de estas mujeres es la humillación insoportable de su inmenso orgullo herido, y la no menor frustración de haber perdido el control sobre la vida y la conducta del hombre, y que otra mujer pueda asumir este dominio.
Porque, si la mujer violenta necesita sentirse omnipotente, ¿cómo podría sobrevivir emocionalmente sin una víctima a la que aferrarse? Hay, pues, un fondo de terror y envidia en la furia de la engañada. Y, llegada a este punto, suele reaccionar de dos maneras básicas: o bien aumentará su odio contra la pareja durante meses (o años, por mucho que éste se haya arrepentido sinceramente mil veces).
O bien exigirá el divorcio inmediatamente. Ambas reacciones demuestran su desvinculación afectiva básica respecto al hombre, es decir, su nulo interés inconsciente por conservar un "amor" que, en rigor, nunca existió.
Los procesos legales de separación tenderán a ser extremadamente conflictivos y, debido a los prejuicios sociales y las leyes ideologizadas, a menudo cruelmente abusivos contra el varón.
Muchos hombres, naturalmente, no soportarán este infierno. Algunos buscarán alivio en el alcohol, las drogas, la prostitución, el trabajo o los amigos -dando así más pábulo a su mujer-, o desarrollarán trastornos psicológicos severos (depresión, violencia, problemas laborales, disfunciones sexuales, etc.)... sin atinar, desde luego, a divorciarse. Pese a sus tormentos y a menudo desde graves inmadureces afectivas o problemas de personalidad, son infantilmente dependientes de su verduga, a la que sienten inconscientemente como una madre justiciera que, en realidad, "suele tener razón y les da su merecido".
Son hombres débiles, inseguros, inhibidos, sin autoestima (aunque puedan tener un gran brillo en lo social, profesional, etc.), y sufren en secreto sintiéndose habitualmente confundidos, culpabilizados, anulados por la esposa.
Les cuesta mucho discernir qué sienten, qué piensan, qué desean hacer ellos mismos con su matrimonio y con su vida, con independencia de la voluntad de la mujer, que tienen interiorizada de forma obsesiva.
De momento, no les cabe esperar mucha comprensión por parte de la sociedad, que contempla su problema con incredulidad, ironía o indiferencia. Después de todo, ¿no es muy habitual la relación entre una mujer "de carácter" y un hombre "obediente"? ¿No se dijo siempre que ellas son "princesas" y "madres" y que siempre mandaron "en casa", mientras ellos "trabajan y pagan"? ¿Y no pensamos también que ellas son sensibles y amorosas por naturaleza, mientras que ellos son brutos, egoístas y educados para no llorar? ¿Por qué quejarse, entonces? Mientras "la sangre no llegue al río".... Por eso, social y oficialmente, el sufrimiento masculino a manos de su mujer "no existe".
Pero el tabú de la mujer maltratadora no sólo es perjudicial para los hombres, sino también, obviamente, para ellas mismas. Para las relaciones entre los sexos. Para el amor y la creación de familias. Para la crianza y la felicidad de los hijos. Para la paz y la justicia social. Etcétera.
Este tabú impide a mujeres y hombres concienciar y resolver las bases neuróticas de su sadomasoquismo compartido. Las mujeres violentas, como los hombres violentos, no lo son por maldad o por gusto, sino por tremendos déficits emocionales infantiles. A causa de ello son niñas vacías, inestables, rabiosas, desesperadas. Por eso necesitan un "huésped" al que aferrarse y violentar.
Desgraciadamente, muchísimas de ellas -dada la aquiescencia social- jamás advertirán su problema. Sólo sus víctimas, a veces, llegarán a pedir ayuda terapéutica y/o legal.
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